Diría que me da gusto volver a escribir si no fuera porque eso quiere decir que vuelven las lágrimas. Sí, otra vez, como no. Vuelve el llanto y el dolor. Y vuelve también la máscara para disimularlo.
Sólo quería verlo hoy ya que sé que no podré verlo más hasta la semana que viene, me moría de ganas. Dijo que trataría de venir. Sí, eso dijo.. No lo culpo, sólo lo culpo por la incertidumbre. Porque cada vez que escuchaba algo en el pasillo pensaba que era él. Porque en el balcón, cada chico con gorro era automáticamente él. Porque escuchaba en móvil sin escucharlo. Porque es horrible no saber si sí o si no. Me duele volver de nuevo a esto, por supuesto que me duele. Quiero verlo, despedirme en condiciones, abrazarlo. Quiero no tener motivos para llorar, otra vez. Es asqueroso volver a mi pequeño blog, a mi santuario, llorando de nuevo. Pero es lo habitual.
Me desgarra por dentro.
Y tengo un mal presentimiento, uno de esos que sabes que se van a cumplir sí o sí, porque siempre se cumplen. Tengo miedo de saber qué pueda suceder. Tengo miedo de abrir los ojos y ver una realidad aún más cruda, aún más fría.
Tengo miedo a que a partir de ahora sólo esté yo para abrazarme.
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8 de enero de 2012
28 de noviembre de 2011
Estoy segura de que todos vosotros
conocéis esa sensación.. ESA sensación. Sabéis de qué estoy
hablando. Vuestra vida no sería vida sin esa sensación. El corazón
late más rápido, sonríes o lloras sin motivo, suspiras, sueñas,
te pierdes en tus pensamientos, deseas, besas (cualquier cosa,
incluso la almohada), te muerdes el labio, chillas, pataleas, te
quedas sin respiración, toses, corres, ríes, discutes, te
confiesas, cantas, susurras, muerdes, miras, juegas. Tantas cosas se
reunen dentro del Amor. Tantas cosas esconde una relación, por corta
que sea. Taaaaaaaantas cosas.
Todas esas cosas se intensifican (o
desintensifican) según la situación. Normalmente con el tiempo uno
les va perdiendo gusto, se vuelven simplemente rutina. Sí, esa
temida palabra: Rutina.
Pero tras un año de relación con la
personita a la que amo todo sigue intacto. Cada uno de sus gestos
puede hacerme reír o llorar, según como sea. Cada una de sus
caricias me hace estremecer. Cada uno de sus besos me devuelven todos
los recuerdos del tiempo que llevo con él. Con sólo verlo sonrío,
con sólo hablar con él soy feliz. Me pasaría la vida pegada a la
pantalla del ordenador si él estuviera al otro lado. Me pasaría la
vida con los ojos vendados si él me lo pidiera, joder. Las
discusiones me vuelven la vida imposible, me duelen, me amargan..
pero me demuestran que no sabría vivir sin él.. porque cada vez que
veo que es posible que se escape de mis brazos el mundo deja de
existir, todo se vuelve frío, llega la época de hielo. Y en esta no
hay animales graciosos. Sólo frío, soledad, ventisca, miedo a mirar
hacia delante, a dejarlo atrás.
Y es que, de verdad, lo amo. Muchas
veces me he planteado: ¿Para qué? No voy a casarme con él, no será
el padre de mis hijos, no viviremos juntos.. quizás ni siquiera
pasemos unos días a solas en algún lugar. ¿Por qué seguir con
algo sin futuro? Pues si queréis una respuesta a eso, pensad es
esto: Si os amáis, ¿Por qué no?
Así que.. tempus fugit. Aprovechadlo.
Si es con la persona a la que amáis.. aprovechadlo el triple.
271110♥
9 de noviembre de 2011
Querido blog, sí, sé que llevo siglos sin escribir nada pero no tengo inspiración. Hoy tampoco tengo demasiada y sólo vengo a contar las cosas, cosas de mi vida, cosas sin sentido, cosas que no me gustan y otras que puede que sí.
¿Sabéis ese momento en el que os dais cuenta de que estáis completamente hartos de la rutina? Hartos de levantaros por la mañana con lo mismo en la cabeza, hartos de llegar a casa y hablar siempre de lo mismo, hartos de todo lo que os rodea. Ese momento en el que toda tu mente pide un cambio antes de llegar a saturarse. Aunque sea un cambio pequeñito. Y que cualquier novedad os parece interesante.
Yo estoy justo en ese punto.
Todo a mi alrededor se torna aburrido. Sé que es una rutina en la que echaría de menos MILES de cosas si cambiara, aunque muchas otras sobran, sobran notablemente. Es una rutina cansina, innecesaria y fría. Una rutina ya seca de lágrimas, sin reservas. Una rutina cual máscara de felicidad.
Aún sabiendo que nada va bien, no cambio nada, no hago nada, no me atrevo. Y mis preguntas a solas sobre "Qué pasaría si..." se vuelven constantes. Todo parece carecer de sentido. Si intento analizar algo no le encuentro un por qué o un para qué. Y no sé qué hacer. Nada cambiará si no actúo. Y quizás cambien demasiadas cosas si lo hago. ¿Qué tal una prueba?¿En la vida no existen las pruebas, cierto?
¿Sabéis ese momento en el que os dais cuenta de que estáis completamente hartos de la rutina? Hartos de levantaros por la mañana con lo mismo en la cabeza, hartos de llegar a casa y hablar siempre de lo mismo, hartos de todo lo que os rodea. Ese momento en el que toda tu mente pide un cambio antes de llegar a saturarse. Aunque sea un cambio pequeñito. Y que cualquier novedad os parece interesante.
Yo estoy justo en ese punto.
Todo a mi alrededor se torna aburrido. Sé que es una rutina en la que echaría de menos MILES de cosas si cambiara, aunque muchas otras sobran, sobran notablemente. Es una rutina cansina, innecesaria y fría. Una rutina ya seca de lágrimas, sin reservas. Una rutina cual máscara de felicidad.
Aún sabiendo que nada va bien, no cambio nada, no hago nada, no me atrevo. Y mis preguntas a solas sobre "Qué pasaría si..." se vuelven constantes. Todo parece carecer de sentido. Si intento analizar algo no le encuentro un por qué o un para qué. Y no sé qué hacer. Nada cambiará si no actúo. Y quizás cambien demasiadas cosas si lo hago. ¿Qué tal una prueba?¿En la vida no existen las pruebas, cierto?
¿Cómo iría todo si...?
28 de octubre de 2011
Sus ojos. No puedo decir que tenga unos
ojos extraños, no tienen un color de los que la gente considera que
son hermosos, son marrones, de un marrón tan oscuro que suelo
confundirlos con negros. No tiene grandes pestañas, nada especial.
Pero nada más mirarlos sabes si está contenta o si está enfadada.
Cuando te recorre con la mirada puedes sentir perfectamente su amor o
su desprecio. Creo que ella sería una de las únicas personas que
podrían matar con la mirada si quisieran. Transmite dolor si está
triste y una alegría tan inmensa que te inunda el alma cuando te
mira mientras sonríe. Y yo adoro mirarla. Me pasaría toda mi vida
simplemente contemplándola.
Tampoco su risa es muy especial, aunque
tiene muchas diferentes. La silenciosa, muda, que sólo reconoces que
está riendo por la expresión de su rostro. La educada que utiliza
cuando debe reír en un ambiente con poca confianza. La de las
lágrimas, en la que tapa su rostro con las manos intentando evitar
ser observada. Y mi risa favorita, esa risa que tan pocas personas
consiguen ver en ella. La risa más sincera que he visto nunca.
Suave, simple. Y la manera en que mientras ríe acomoda su pelo
detrás de su oreja, casi de forma inconsciente.
Siempre me he preguntado cómo, sin
darnos cuenta, podemos recordar cada uno de los gestos de la persona
a la que más amamos. Quizás no recordamos sus palabras o cuándo
fue la última vez que la vimos o qué ropa llevaba, pero recordamos
cada uno de los gestos que hizo, las sonrisas, las miradas.. incluso
puedo recordar de qué ojo cayó su última lágrima. Es increíble.
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